Shubert, "La Muerte y la doncella" y Mahler, "5ª Sinfonía, el Adagietto"


Hola a todos, yo escucho con frecuencia esta música de la 5ª Sinfonía de Mahler que fue la que eligió Luchino Visconti para "la Muerte en Venecia". Creo que el Adagietto expresa mejor que ningún texto escrito lo que es la soledad, en este caso la del personaje interpretado magistralmente por Dirk Bogarde, el músico Gustav von Aschenbach que, en alguna medida está inspirado en Gustav Mahler. Y os la recomiendo porque pienso que esta música nos demuestra a qué hemos venido a este mundo absurdo y sin sentido. No hemos venido a ser felices por obligación porque eso está en manos del azar, hemos venido a descubrir el amor como una revelación, a veces eterna y a veces pasajera, pero siempre lo más maravilloso que nos trae la vida.

Otras veces me refugio en Shubert y escucho "La Muerte y la doncella", ese obsesivo cuarteto de cuerda que parece encerrar una energía indescifrable pues se acerca la Muerte y su llamada no es un simple adiós a la vida. La Dama Negra viene y el tiempo se cierra, es cierto, todo se para, no hay palabras. En verdad sobran las palabras, pero esta música nos entrena para cuando regresemos a la madre tierra y se nos plantee el problema de la realidad de otra manera, seguiremos siendo realidad porque nuestras moléculas o nuestros atómos no desaparecerán, pero careceremos del conocimiento de ellas.
¡Qué putada¡ ¿No?

Bueno, no debe ponernos nerviosos el No-Seré como nunca nos puso nerviosos el No-Fuí, que el tiempo mide a su manera. Nos desprendemos de las cosas olvidándolas y la Muerte es el gran olvido, la ignorancia suprema, aunque nuestra realidad seguirá ahí formando parte del universo.

Y como la sinceridad no es la mejor definición de mi carácter, prefiero recordarme de niño y dejar a un lado las pesadillas. Prefiero un poco de música, un poco de poesía, no aspirar a grandes cosas. Al final lo único que nos queda a todos es la resignación.


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viernes, 23 de abril de 2010

La impenitente manía de escribir

Escribimos de tantas cosas, sobre lo que hemos sido (autobiografía), sobre lo que fue de otros (biografía), sobre lo que pudimos haber sido y no fue (desilusiones), sobre lo que nos hubiese gustado ser (ilusiones). Escritura real o metafísica, capaz de transportarnos a los instintos más bajos o purificarnos. Pero yo creo que en los buenos escritores hay algo más, algo impreciso y obtuso que les persigue a todas partes recordándoles que son frágiles. Y como eso les lleva a sufrir, precisamente por eso escriben, por un silencio que oyen en cualquier lugar y deben analizar si quieren quedar tranquilos. El buen escritor, en mi opinión, se caracteriza por ser un analista del mundo y de la vida que "escucha" palabras que los demás mortales no escuchamos y siente algo que le empuja a ponerlas sobre un papel. Así nace la buena literatura, ésa que nos conmueve y nos despierta y nos llena de alegría. Como hoy se celebra el Día del Libro, rindo desde aquí un pequeño homenaje a todos los escritores, los buenos, los medianos y los regulares, porque ellos y sólo ellos, con su impenitente manía de escribir, hacen posible la magia de los libros. Felicidades.