La cochinilla es mi insecto preferido desde siempre, cuando era pequeño tenía una cajita metálica y allí guardaba varias. Las estudiaba horas y horas y nunca hacían nada. Lo más curioso de este animal es que cuando lo tocas se convierte en bola. Su defensa consiste en eso, en dejar de parecer un ser vivo. ¿No es maravilloso? Pero nunca le digáis a una cochinilla perezosa, nunca la ofendáis, que es susceptible como la muerte y se enfada.
En cierto modo yo me asemejo a ellas, paso por este mundo sin hacer nada y cuando me miro al espejo y veo los estragos del tiempo, en ese momento me convierto en bola y digo está bien, pues envejecer y morir es ley de la Naturaleza y en ella todo está ordenado y perfecto.
En este blog pienso seguir la ley de cochinilla, pero nunca me llaméis perezoso. Guilermo es muy susceptible y ciertas cosas le hacen daño. Mejor cantar, ¿no os parece?
"Como las cochinillas
un día los seres humanos sintieron su frío
y quisieron compartirlo,
entonces inventaron el amor.
El resultado fue, ya sabéis,
como las cochinillas."
